Me contó un pilincho que tomaba sol sobre el tronco de un sauce a orillas del Paraná, que a su vez le contó un carpincho, que le dijo la
nutría del estero de Vilelas que en el riacho Paraná encontraron un pescado enorme, muy extraño, gordo y gris, que tiraba agua por un hueco en su cabeza, y cantaba una canción extrañisima; un armado que pasaba lo escuchó y exclamó: -“¡eso no puede ser!,¿el rey del Paraná es el dorado?, ¿y no tiene un hueco en la
cabeza?
Un martín pescador que escuchó todo atento sobre un ceibo en flor, voló muy rápido a contar la noticia, como la notica parecía rara con olor a mentira, se armó una patrulla formada por un bagre, una armado, una mojarrita, un pacú, una palometa y un gran dorado,
nadaron varios kilómetros hasta llegar a las tres bocas, temerosos por el sonido emitido por aquel pez, disminuyeron su nado, era verdad esa gran cosa apenas se podía mover, era enorme, gris, marrón, negro, no podían distinguir bien y cada tanto lanzaba agua por un hueco sobre su cabeza, un yacaré que llegó último hasta se asustó de su gran boca.
Una urraca muy osada en su lomo seposó y entre feos gorgeos le preguntó:-
“¿quién eres?, aquel desconocido pez contestó en un canto casi de sirena:-
“soy una ballena que vivo en el sur de la argentina y me dicen franca, yo quería conocer como era el norte, el Paraná, que dicen es enorme como un mar…pero ahora no sé como salir, necesito sal y hace mucho calor.”
La urraca se lo contó a los peces que esperaban a la sombra de los sauzales y éstos, con la ayuda de los monos carayá, bajaron lianas de los árboles, para moverla lentamente, y también hicieron una gran sombrilla con hojas de bananos para que el sol deL norte no la
quemara.
En conjunto hasta el atardecer trabajaron monos, aves, y peces, para ayudarla a llegar hasta el canal del Paraná, porque es la parte más profunda. Una vez allí, solo los peces la acompañaron hasta la
desembocadura del Paraná. Muy contenta la ballena franca se
despidió, prometiendo contar a los peces del mar su gran aventura en el Paraná.
Eso me lo contó un pilincho cerca de las tres bocas cuando me fui a pescar con mi papá. ¿será verdad?
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